Angel MARCOS

obra póstuma nº 11

  • AÑO: 1999
    DIMENSIONES: 130 x 100 cm
    TÉCNICA: fotografía - caja de luz
    EDICIÓN: pieza única
  • “Olor de santidad”

    El cuerpo de un hombre que llega a ser algo más que un hombre, cuando muere no se pudre. Se queda frío como los otros muertos pero no se va, se queda aquí, dentro de su caja de madera brillante, con sus ropajes brillantes, con su piel brillante y roja, quieto, como si estuviera esperando que le sacasen una fotografía. Por eso se sabe que es un santo. Por eso, y porque huele bien. Huele como a incienso y a humo blanco al principio, muy poco, apenas nada. Luego el aroma se va haciendo cada vez más intenso, y entonces parece que huele a otra cosa, como a jabón, y ese jabón hace su espuma de olor, y sus pompas de olor, que no se ven, pero que se las lleva el aire y huelen mucho. Primero llenan la iglesia donde está el féretro y suben por la escalera de caracol del campanario. Después perfuman las calles y las plazas y entran en las casas de la gente y todo el mundo se da cuenta, incluso en los descampados que hay a las afueras de la ciudad, y en los caminos del espeso bosque, y en el río, en los cerros y en los montes nevados, en la cuevas sin luz, en las playas y en los acantilados de la costa que aquel hombre era algo más que un hombre porqué murió en olor de santidad.

    Jordi Galves

  • Exposiciones

    - esencias8
    - arte esencial
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