José NOGUERO

espacio para 9 con tilo

  • AÑO: 2008
    DIMENSIONES: 90 x 141 cm
    TÉCNICA: impresión fotográfica lambda adhesivada en aludibond con metacrilato de 5 mm
    MODALIDAD: fotografia
  • Mi relación con el olfato es algo ambivalente. Por un lado mi percepción olfativa no alcanza el grado que puedo tener de sensibilidad visual. Es como si para poder percibir cualquier olor tuviera que atravesar éste mi atmósfera corporal, al igual que la terrestre filtra los rayos solares. Pues bien, supongo que mi limitado olfato, como si fuera un cielo cargado de partículas de polvo, percibiría todo con un tono anaranjado de atardecer. Sin embargo, por otro lado en la franja olfativa a mi alcance, la parte de mi cerebro reptil al percibir un pequeño rastro podría trasladarme en un instante a lugares, cuerpos y memorias con una abrupta intensidad. Sólo es necesario una alusión y me podría trasladar a un monte con matorrales refrescados por una lluvia primaveral reciente, a una cocina inglesa llena de humedad, a alguna escalera rezumando la comida de algún vecino o, como no, a algún cuerpo amado.

    Pensar a cerca del “Espacio para 9 con tilo” me deja ante la duda de con qué olor lo relacionaría, por cierto tendré que esperar a que llegue la primavera y pueda recordar cómo huele un Tilo; lo tengo perdido en la memoria o quizás es demasiado sutil para mi atmósfera y tengo que restregar la nariz directamente contra las hojas como un oso se rascaría la espalda contra el tronco de un árbol.

    Según una de las series del pastoreo del buey, después de haber alcanzado el pastor el despertar en la secuencia octava, en el noveno paso una vez retornado del éxtasis, se muestran unas ramas floridas indicando que la percepción se ha vuelto más cristalina y verdadera; “Azules fluyen las corrientes, verdes se elevan la montañas”. ¿Qué percibiría el pastor, ya libre de inclemencias atmosféricas, en este espacio? ¿Qué vería?, ¿qué extensión abarcaría esa visión y con qué luz la contemplaría bañada?

    Y desde luego; ¿Qué olería? ¿Qué olor puede tener esa extensión?

    La metáfora visual nos ofrece un espacio horizontal turquesa, ¿o es agua?, con acceso a otro más elevado en el que aparecería un tilo dialogando con el vacío y bañado por una claridad; y todo ello, salvo la luz, se nos ofrece enmarcado por unas franjas oscuras.

    ¿Qué diálogo oloroso se establecería? ¿O sería un monólogo del tilo?

    ¿Se podría oler la luz? Y en ese caso, ¿cuál sería su fragancia?

    Y alguien con esa sensibilidad activada, ¿olería también el espacio?

    ¿Olería los colores?, ¿a qué huele el turquesa?

    José Noguero

  • Exposiciones

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